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Fecha de publicación: 30/09/2017

Euskadi y Navarra recuerdan a las personas exiliadas en el campo de Gurs y reconocen su "lucha por la libertad y la democracia"

  • Gobierno vasco y navarro organizan un acto institucional en el Campo de Gurs (Francia) al que asisten cerca de 300 personas
  • El Lehendakari Urkullu conecta la memoria de Gurs con el sufrimiento injusto de las personas refugiadas que llegan a Europa
  • El campo de concentración de Gurs fue destino entre 1939-1945 de alrededor de 60.000 personas (6.500 vascas y navarras) que huyeron de la Guerra Civil

Gobierno Vasco y Navarro han realizado un acto institucional en el mismo lugar donde se encontraba el campo de concentración de Gurs (Francia). Más de 300 personas han escuchado por parte del Lehendakari Urkullu y la Presidenta Barkos palabras de recuerdo y de reconocimiento a su lucha por la libertad y la democracia. Gurs fue destino de más de 6.500 vascos y navarros que tras perder la Guerra Civil, huyeron a Francia. Lo que en un principio estaba destinado a ser refugio de las víctimas del régimen franquista, finalmente se convirtió en un campo de concentración.

En el acto institucional, presidido por el Lehendakari Iñigo Urkullu y la Presidenta Uxue Barkos, se ha realizado un breve relato de la historia del Campo de Gurs, una ofrenda floral en el cementerio y las personas allí presentes han podido visitar barracón reconstruido en el bosque de Gurs. Junto a ambos presidentes, también han asistido el Presidente de la Nueva Aquitania, Alain Rousset; consejeros y consejeras de los gobiernos vasco y navarro, miembros del Consejo de Dirección de Gogora así como otros representantes institucionales, políticos y sociales.

Durante su intervención, el Lehendakari Iñigo Urkullu ha afirmado que recordar y honrar a quienes padecieron el exilio “es un deber ético, social, político e institucional que asume el Gobierno Vasco”. El Lehendakari se ha referido de manera directa a las familias víctimas del exilio: “deben saber que este país recuerda y reconoce no sólo el sufrimiento injusto padecido, sino también el esfuerzo y contribución que hicieron a la causa de la libertad, la justicia y la democracia”. En una reflexión final, el Lehendakari Ukullu ha afirmado que la memoria de Gurs tiene “un profundo significado de presente” porque su padecimiento “no difiere del sufrimiento injusto de las personas refugiadas que están ahora huyendo de la Guerra y de la injusticia y que se encuentran en las fronteras europeas”.

EXILIO – CAMPO DE GURS

El campo de Gurs, en sus inicios, fue un campo de refugiados construido en 1939 con el objetivo de albergar en él a combatientes republicanos de la Guerra Civil. A principios de 1939, vascos y navarros fueron atravesando los Pirineos como refugiados que esperaban encontrar una tierra de acogida en la Francia republicana. Habían sido derrotados y muchos de ellos dejaron atrás a las familias. La primera estación fue la playa-campo de Argelés sur Mer, cerca de la frontera con Cataluña. Gracias a las gestiones realizadas por el Gobierno Vasco con las autoridades militares francesas, los vascos se pudieron agrupar en un espacio delimitado dentro del campo.

Sin embargo, la estancia en Argelés era transitoria. Las autoridades francesas decidieron distribuir a los refugiados en distintos campos y los refugiados vascos llegaron a Gurs a principios de abril de 1939. Lo que creían que iba a ser un campo de acogida mejor acondicionado, en la práctica resultó ser un campo de concentración mejor organizado. Al comenzar la Segunda Guerra Mundial y tras la ocupación de Francia por parte de los nazis, allí trasladaron a miles de judíos presos.

El campo de concentración de Gurs fue destino de alrededor de 60.000 personas procedentes de 52 países. Entre agosto de 1942 y febrero de 1943, seis convoyes transportaron a 3.907 de esas personas a Auschwitz. El campo se cerró el 31 de diciembre de 1945 y poco queda ya de él puesto que se destruyeron todos los barracones y en sus ochenta hectáreas se plantaron árboles. 

Ya por la tarde, el Lehendakari Iñigo Urkullu ha recibido la medalla de la villa de Olorón Sainte-Marie.