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El Gobierno Vasco participa en el homenaje a la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi organizado por la asociación "Matxitxako Elkartea"

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En el acto han participado, también, el presidente de la asociación, Xabier Olabeaga, y Juan Azkarate, último superviviente de la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi (Euzko Itsas Gudarostea) que protagonizó la fatídica "Batalla de Matxitxako"

La Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi (Euzko Itsas Gudarostea) fue creada en octubre de 1936 por la Consejería de Defensa del Gobierno Vasco del Lehendakari Jose Antonio Agirre para ayudar a la “Armada Republicana” en la protección al tráfico marítimo. Pasaron por sus filas más de 900 personas voluntarias

El Portavoz del Gobierno Vasco y Consejero de Gobernanza Pública y Autogobierno, Josu Erkoreka; la Directora del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos GOGORA, Aintzane Ezenarro; y la Directora de Víctimas y Derechos Humanos, Monika Hernando, han participado, esta mañana, en el homenaje a la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi (Euzko Itsas Gudarostea) organizado por la asociación “Matxitxako Elkartea”. El acto ha contado con la presencia de su presidente, Xabier Olabeaga, y de Juan Azkarate, último superviviente de la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi (Euzko Itsas Gudarostea).

El homenaje ha tenido lugar junto a la escultura “Matxitxakoko Guda” de Nestor Basterretxea, una recreación del buque Nabarra semi hundido que fue instalada frente al mar en el 70 aniversario de la Batalla de Matxitxako, hace 11 años. Durante el mismo se ha realizado una ofrenda floral en su memoria, se ha bailado un aurresku de honor y se ha cantado el “Eusko Gudariak”.

MARINA DE GUERRA AUXILIAR DE EUZKADI

La Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi (Euzko Itsas Gudarostea) fue una de las unidades militares que tomaron parte en la Guerra Civil. Fue creada en octubre de 1936 por la Consejería de Defensa del Gobierno Vasco del Lehendakari Jose Antonio Agirre para ayudar a la “Armada Republicana” en la protección al tráfico marítimo y a la actividad pesquera en aguas vascas. Sin embargo, por diversos motivos, adquirió autonomía orgánica y operativa absoluta respecto de la “Marina Republicana”.

El jefe de esta marina de guerra, Joaquín de Egia, convirtió en “buques de guerra” a numerosos pesqueros que se encontraban refugiados en Bilbao. Todos fueron pintados de color gris aplomado, y todos llevaban en sus amuras, en color negro, la inicial de su nombre o el numeral  correspondiente. Izaban la ikurriña a proa y la bandera tricolor republicana a popa. A algunos, los dotó de artillería, en el caso de los bous armados, y a otros, de aparejos para el rastreo de minas submarinas. La flota estuvo compuesta por los bous armados Araba, Bizkaya, Gipuzkoa y Nabarra. Donostia, Gasteiz, Iruña, Goizeko Izarra e Iparreko Izarra; dragaminas para la recogida y destrucción de las minas sembradas en aguas de Euskadi; lanchas auxiliares; buques auxiliares; lanchas rápidas; y canoas automóviles. 

Por su parte, las tripulaciones se organizaron con personal voluntario, procedente de las marinas mercante y pesquera. Más de 900 personas llegaron a pasar por sus filas.

En junio de 1937, la caída de Bilbao obligó a que los buques vascos se trasladaran a Santander, y la evacuación de Santander en agosto de 1937 puso punto final a sus actividades.

BATALLA DE MATXITXAKO

La hazaña más conocida de la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi (Euzko Itsas Gudarostea), fue la “Batalla de Matxitxako”, el enfrentamiento naval más importante de la Guerra Civil ocurrido en aguas del mar Cantábrico. Se produjo el 5 de marzo de 1937 y enfrentó a las marinas de guerra del Gobierno Vasco y del bando franquista.

El mercante Galdames navegaba desde Bayona, rumbo a Bilbao, escoltado por 4 pequeños pesqueros armados de la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi (Euzko Itsas Gudarostea): el Bizkaya, el Gipuzkoa, el Donostia y el Nabarra. En la madrugada del 5 de marzo, dadas las malas condiciones meteorológicas, el Gipuzkoa y el Bizkaya perdieron el contacto con el resto del convoy. Durante su búsqueda, se toparon con el buque más potente de la marina franquista, el crucero Canarias, lo que dio lugar al primero de los dos duros enfrentamientos en el que murieron cinco tripulantes del Gipuzkoa. Después, cada uno por su lado, con diversas dificultades e importantes daños materiales, las dos embarcaciones lograron llegar a los puertos de Portugalete y Bermeo.

Mientras tanto, el mercante Galdames, en el que viajaban 173 pasajeros,continuaba su travesía escoltado ya solo por el Nabarra y el Donostia. Cuando llegaron al Cabo de Matxitxako, fueron sorprendidos por el Canarias, manteniendo el segundo de los duros enfrentamientos de la jornada, que se prolongó durante más de hora y media.

El Canarias era muy superior en tamaño, capacidad y armamento. Alcanzó primero al Galdames, matando a una mujer y tres niños. Se rindió y fue apresurado. Después, atacó al Donostia, pero no se produjeron bajas ni daños. Finalmente, el Canarias alcanzó las calderas del Nabarra provocando su fatal hundimiento. 

27 combatientes del Nabarra fallecieron durante la batalla naval. Otros 20 de sus tripulantes embarcaron en los botes salvavidas y fueron apresados por el bando franquista. En cambio, el comandante, Enrique Moreno, y el primer oficial, Ambrosio Sarasola, decidieron quedarse a bordo del pesquero Nabarra y morir ahogados antes que caer prisioneros.

Los 20 marinos del Nabarra que sobrevivieron, fueron juzgadas por un tribunal militar, y condenados a muerte “por auxilio a la rebelión”. Sin embargo, el comandante y el director de tiro del Canarias, intercedieron ante Franco hasta conseguir que estos 20 marinos fueran indultados en reconocimiento al valor demostrado en el duro combate.

Pocos meses después, el 30 de noviembre de 1938, los 20 quedaron en libertad.