El Gobierno Vasco asiste, en Praga, al acto en memoria de Angel Lekuona, deportado y asesinado en un campo de concentración nazi

Fecha de publicación: 

Angel Lekuona, natural de Busturia, fue fusilado el 10 de abril de 1945, cuando era prisionero en Hraistko, campo de concentración del Tercer Reich, tras ser deportado desde Francia, donde se exilió tras la Guerra Civil. Sus restos incinerados se han conservado en el memorial del cementerio de Praga con los de otros prisioneros asesinados, gracias a los encargados del crematorio, que los guardaron y documentaron. En mayo, el Ayuntamiento de Busturia y Gogora colocarán una placa en su memoria.

Este mediodía, en el cementerio de Strasnice de Praga, se ha celebrado un acto para honrar la memoria Angel Lekuona, natural de Busturia, fusilado, el 10 de abril de 1945, cuando era prisionero en Hraistko, un campo de concentración del Tercer Reich, tras ser deportado desde Francia, dónde se exilió tras la Guerra Civil. Junto a él, también se ha recordado a otras seis personas, todas ellas de origen español, Enric Moner, Pedro Raga, Antonio Medina, Rafael Moya y Antonio Clemente.

Aintzane Ezenarro, directora del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos-Gogora, ha asistido en representación del Gobierno Vasco a este acto institucional, junto a la familia de Angel Lekuona. Anton Gandarias, sobrino de Lekuona, ha tomado la palabra para agradecer la colaboración de las instituciones responsables del cementerio que les han facilitado el acceso a la documentación sobre su familiar y también a los investigadores que han colaborado para esclarecer los hechos.

Este acto de memoria y reconocimiento a estas siete víctimas lo han impulsado de forma conjunta, el Ayuntamiento de Praga, los responsables del cementerio de Strasnice, donde se ubica el memorial de víctimas, y el grupo de trabajo para la preservación de la memoria de los deportados del campo de Hradischko, compuesto por familiares de víctimas e investigadores. Este grupo trabaja para esclarecer los hechos, a través de la investigación histórica, denunciarlos y preservar la memoria de los deportados.

Este mediodía, las familias de las víctimas se han encontrado en el cementerio de Praga, con una persona muy especial, la viuda de Frantisek Suchý hijo. En 1945, František Suchým, padre, era administrador del crematorio civil de Strašnice en Praga, el lugar a donde los nazis llevaban los cuerpos de los fallecidos en Hradischko, un pequeño subcampo checo dependiente del campo de concentración de Flossenbürg. En abril, le ordenaron incinerar los cientos de cadáveres y deshacerse de sus restos. Pero él desobedeció, recopiló de forma individual, las cenizas de cada cuerpo en una urna diferenciada y, junto a su hijo, anotó el nombre del fallecido en un listado y escondió los recipientes en el cementerio. La documentación ha permitido que las familias hayan podido conocer que sus allegados fueron incinerados en ese lugar, y encontrar también, sus cenizas, que reposan en el memorial del cementerio de Praga.

 

Acto de memoria en Busturia

Las cenizas de Angel Lekuona seguirán reposando en el memorial del crematorio civil de Stranice, en Praga, hasta allí, su familia ha llevado la tierra de su lugar de nacimiento, el caserío Apraize, del barrio de Altamira de Busturia.

En mayo, el Ayuntamiento de Busturia y Gorora colocarán en el propio municipio, una placa-baldosa conmemorativa, llamada Stolpersteine, con el nombre y la fecha de nacimiento y muerte de Angel Lekuona. El proyecto Stolpersteine es una iniciativa para mantener viva la memoria de los muertos por deportación. En la actualidad, hay más de 79.000 baldosas colocadas en 25 países europeos.

Angel Lekuona nació en Busturia, el 1 de marzo de 1913, durante la Guerra Civil luchó por la República, lo que le llevó al exilio tras la guerra, a Francia. Allí estuvo en varios campos de concentración y una vez que los nazis ocuparon Francia, lo deportaron y tras pasar por otros campos, fue fusilado el 10 de abril de 1945 en Hraistko, un campo de concentración del Tercer Reich, en lo que hoy en día es la República Checa.

 

Deportados vascos

En 2020, Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, publicó una investigación ‘La deportación de los vascos a los campos del Tercer Reich (1940-1945)” de la que se desprenden los siguientes datos:

  • 253 personas fueron deportadas.
  • De ellos 113 murieron, 125 salieron con vida.
  • Se desconoce lo sucedido a otras 15.

Esto quiere decir que hubo casi tantos muertos (47 %) como supervivientes (53 %). Además, resulta muy llamativa la cifra de muertos del campo Mauthausen, donde exterminaron a dos terceras partes (65 %) de todos los vascos que murieron en la deportación.

Estas cifras pueden sufrir variaciones en un futuro, con nuevas investigaciones, ya que el rastro documental de los deportados vascos se halla disperso por varios países, entraña cierta complejidad y debe ser investigado entre una desbordante cantidad de víctimas.

Además, conviene tener presente algo que se refleja en la documentación relativa a los supervivientes: muchos de ellos murieron en las semanas y meses posteriores a su liberación. Incluso hubo quien falleció años después, pero a consecuencia de las secuelas que arrastraba. Por tanto, el genocidio perpetrado por el nazismo va mucho más allá de las cifras que se acaban de citar