María Jesús San José: "pido al Estado que cumpla con su responsabilidad y pido a quienes saben algo, que rompan el miedo y colaboren"

Fecha de publicación: 

María Jesús San José: "pido al Estado que cumpla con su responsabilidad y pido a quienes saben algo, que rompan el miedo y colaboren"
  • “Reivindico el derecho que tienen las familias de los desaparecidos durante la Transición a descansar definitivamente de esa búsqueda”
  • La consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, ha participado en la inauguración de la exposición ‘Eduardo Moreno Bergaretxe ‘Pertur’. Una desaparición sin víctima’
  • La exposición estará ubicada en la plaza Okendo de Donostia hasta el 2 de noviembre

"Quiero reivindicar hoy aquí el derecho que tienen las familias de los desaparecidos durante la Transición a descansar definitivamente de esa búsqueda. Pido al Estado que cumpla con su responsabilidad, que no ceje en el obligado empeño de trabajar por el esclarecimiento de esos crímenes. Pero también pido a quienes saben y llevan años sin atreverse a hablar, que den un paso adelante. Que rompan el miedo y colaboren. Solo así podremos cicatrizar, tantas décadas después, la incurable herida de su ausencia".

Son las palabras de la consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, en la inauguración de esta mañana en Donostia/San Sebastián, en la inauguración de la exposición 'Eduardo Moreno Bergaretxe Pertur. Una desaparición sin víctima', una iniciativa del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos−Gogora. La consejera ha participado junto al el alcalde de la ciudad, Jon Insausti, y el director de Gogora, Alberto Alonso.

En la presentación, ha participado también Lurdes Auzmendi, pareja de Eduardo cuando desapareció, lo ha hecho a través de un vídeo-mensaje. Entre el público, han estado los hermanos, hermanas y familiares y allegados de Eduardo y ha sido Lurdes quien ha dado voz la petición unánime de la familia Moreno Bergaretxe: “los que sepan algo sobre la desaparición, para que los que conozcan el menor indicio o detalle sobre lo sucedido hablen, aunque sea de forma anónima, la inhumanidad de ocultar lo que se sabe sobre lo sucedido con una persona desaparecida es muy cruel”.

Lurdes Auzmendi se ha referido también a la búsqueda infructuosa de toda una vida de los padres de Eduardo, “los padres de Eduardo murieron con la tristeza y el dolor pegado a sus corazones por no tener ninguna noticia sobre el paradero de los restos de su hijo y nos pasaron el testigo y perseveramos en ese compromiso para que su memoria prevalezca por siempre”.

A ellos, a los padres, a la familia y amigos se ha referido también la consejera de Justicia y Derechos Humanos “no descansan, no descansáis, ni descansareis, porque buscáis curar el profundo dolor creado por la ausencia, una herida tan profunda que trasciende lo personal para convertirse en hereditaria, que se perpetúa como un vacío que ya marca a las siguientes generaciones. Una ausencia que nos interpela como sociedad, que nos obliga a preguntarnos si se han realizado, durante todos estos años, los esfuerzos necesarios para lograr encontrarlo, para aclarar lo ocurrido, para paliar, en la medida de lo posible, el sufrimiento de su familia” ha añadido la consejera.

A la cita de esta mañana han asistido responsables del Departamento de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco: la viceconsejera Derechos Humanos, Memoria y Convivencia, Arritxu Marañón, y la directora Derechos Humanos y Atención a Víctimas, Ainhoa Zugasti.

La inauguración de esta mañana ha contado con una amplia representación institucional, han asistido Eider Mendoza, diputada general de Gipuzkoa; Xabier Ezeizabarrena, presidente de la Juntas Generales de Gipuzkoa; los parlamentarios Xabier Barandiaran y Markel Aranburu; concejales y concejalas de EAJ-PNV, EH-Bildu, PSE-EE y Elkarrekin del Ayuntamiento de Donostia; miembros del Consejo de Dirección de Gogora, y fundaciones y asociaciones memorialistas.

Una exposición urbana que interpela a la ciudadanía

La muestra se presenta ante la ciudadanía donostiarra el día en el que Eduardo hubiera cumplido 76 años. Compuesta por 22 paneles y ubicada en un lugar céntrico de la capital, la plaza Okendo, esta exposición urbana tiene como objeto interpelar al transeúnte, provocar la curiosidad de quien desconoce este caso y sus implicaciones, y también a quien le resulte difícil mirar a un pasado plagado de violencia.

El caso de la desaparición de Eduardo Moreno Bergaretxe, hace ya 50 años, permite abordar en esta exposición una serie de cuestiones fundamentales que competen de lleno al Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, Gogora: reconocimiento al sufrimiento generado a una familia golpeada por la violencia de motivación política, deslegitimización de la violencia y defensa de los derechos humanos y de valores democráticos.

En este sentido, la consejera María Jesús San José, ha situado en su contexto histórico la militancia de Eduardo, miembro de ETA político militar, quien teorizó para que dicha organización profundizara en la vía política, lo que supuso el primer paso de “un camino que, años después, culminó con el abandono definitivo de las armas por parte de ETA político-militar. Sus planteamientos también fueron la base de la apuesta decidida por la vía exclusiva de la política que hicieron muchos de sus compañeros, muchos de ellos aquí presentes, que comprendieron, en palabras de Mario Onaindia, que lo verdaderamente revolucionario era la democracia”

La exposición combina un abordaje historicista, con un enfoque de derechos humanos y de memoria, y, visualmente, está compuesta por fotos familiares, una carta manuscrita de Eduardo, fotografías de profesionales de la prensa de la época y hemeroteca. 

Con estos elementos, en un primer apartado de contexto, se aborda la época del tardofranquismo y la Transición, para entender primero cómo era la Euskadi de los 70’s, años frenéticos de ilusión, limitación y activismo.

Pero a su vez fueron años de una gran violencia que dejaron un reguero de muerte y sufrimiento. La muestra relata y recoge las consecuencias de este clima de violencia y falta de libertades: muertes y graves violaciones de los derechos humanos.  En este sentido las víctimas están muy presentes a lo largo de la exposición, ya que, en última instancia, pretende generar una reflexión crítica en torno al recurso de la violencia como vía de acción política.

En un segundo bloque, la exposición analiza la vida y la trayectoria de Pertur dentro de ETA político militar, y recoge con detalle sus últimos meses de vida. En esta segunda parte también se detalla los datos conocidos sobre el día de la desaparición y se abordan las hipótesis sobre la autoría barajadas en estos 50 años.

Ni verdad, ni justicia, ni reparación. El trauma de la desaparición

La última parte de la exposición aborda la desaparición y sus derivadas desde una perspectiva de DDHH y memoria.

La muestra quiere poner de relieve las consecuencias derivadas de la desaparición para la familia, en especial para sus padres: el sufrimiento que genera el no conocer la verdad de los hechos y cómo afecta a los procesos de reconocimiento como víctima. Se denuncia la atención que los Moreno-Bergaretxe han recibido de la sociedad y las instituciones en estos 50 años, en los que ni siquiera han conseguido que Eduardo haya tenido un reconocimiento como víctima. Porque a pesar de los avances de las últimas décadas en el reconocimiento de los derechos que asisten a las víctimas de vulneraciones de DDHH, en el caso de Pertur, su familia no ha obtenido ni verdad, ni justicia ni reparación. En consecuencia, ha padecido un proceso de revictimización constante.

En esta línea, también se recuerda que otras personas que han sido hechas desaparecer en el contexto de violencia de motivación política que ha padecido Euskadi en su pasado reciente, han recibido una respuesta social e institucional similar, que ahondado en un trauma ya de por sí muy doloroso. En este sentido, en varios puntos de la exposición se recuerda que, además de Pertur, siguen desaparecidos: José Humberto Fouz, Jorge Juan García, Fernando Quiroga y José Miguel Etxeberria Álvarez ‘Naparra’.

Testimonio familiar

La memoria familiar, y en especial la memoria de los padres de Eduardo, atraviesa toda la exposición, pero se recoge sobre todo en el panel final, donde a través de un código QR se puede ver un vídeo-resumen con el testimonio de Inés Moreno Bergareche, hermana de Eduardo, Andrés Müller-Thyssen Bergareche, su primo, y Lurdes Auzmendi, su pareja en el momento de la desaparición.